¿Cómo hacer frente al acoso escolar?

El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, maltrato escolar o en inglés bullying, etc.) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado tanto en el aula, como a través de las redes sociales, con el nombre específico de ciberacoso. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia, siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas.

Los niños se hacen bromas y a veces son crueles. Pero hay que diferenciar entre problemas puntuales con compañeros y el acoso. Algunas señales de alerta son los cambios repentinos de humor, una actitud muy negativa hacia la escuela, la tristeza. Incluso hay niños que sufren mareos o descomposición cuando tienen que ir al colegio. Si se sospecha, es recomendable preguntar al niño cómo está en la escuela, quiénes son sus amigos, con quién juega a la hora del patio. Pero no directamente si alguien se mete con él o le pega. Si las respuestas hacen sospechar de un posible caso de bullying, hay que ir al colegio a hablar con los profesores para preguntar qué pasa con el pequeño.

El acoso no es “una cosa de niños”. Es una forma de maltrato que deja serias secuelas en quien lo sufre.

Cualquiera puede ser víctima de acoso. Se registran casos desde los tres años hasta la adolescencia. No se puede hablar de perfiles de acosadores ni de acosados. “Cualquier pretexto es suficiente para convertir a un menor en víctima”. Puede ser porque sus características físicas no gusten a otros, o justo por lo contrario. Así, suele afectar más a niños obesos, con gafas, homosexuales, que sacan buenas notas… A las niñas les mueven muchas veces los celos. Y se dan muchos casos de “ex amigos o ex mejores amigos”. Se convierte en acosador una persona que ha terminado mal con la víctima, pero la conoce muy bien, tiene mucha información de ella, incluso imágenes… Lo que hace más vulnerable al acosado.

Secuelas

Buena prueba de que el acoso escolar no es ‘cosa de niños” son las secuelas que deja en las víctimas. Muchas de ellas lo sufren en la adolescencia, una etapa especialmente compleja, en la que se está formando la personalidad, y puede traumatizarles de por vida.

Las más comunes son las depresiones, la ansiedad y la fobia social. Muchas víctimas de acoso presentan dificultades a la hora de establecer relaciones sociales por miedo a sus iguales.

En estos casos, lo mejor es buscar ayuda profesional. Más información: clicar aquí

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